viernes, noviembre 13, 2009

Más allá de la Cúpula del Trueno...del IKEA

El lunes pasado – fiesta en la capital del reino – Ti y yo decidimos completar nuestro ajuar de casa pasándonos “un momentito” por el Ikea de una localidad cercana-en la que no era fiesta- “a tiro hecho” y con las referencias de los muebles y objetos que íbamos a comprar apuntadas en una hojita de papel “para no entretenernos”.

Llegamos sobre la hora de comer (seguro que todo el mundo se ha ido a su casita a idem -nos dijimos muy ufanos mientras conducíamos hacia allí) y las puertas del infierno se abrieron ante nosotros mostrándonos la verdadera naturaleza humana-más parecida a la de ángeles caídos y demonios varios que a seres de bondad y gentes de buen vivir-.

Tras luchar-literalmente- con decenas de rugientes coches y con sus no menos rugientes dueños por un aparcamiento, atravesamos la primera puerta del infierno y entramos en la tienda. El “momentito” se convirtió en casi tres horas de suplicio que incluyeron un sándwich en no muy buen estado (lo sé porque estuve los dos días posteriores con el estómago dado la vuelta y cada vez que pienso en el ingrediente concreto del sándwich me dan nauseas), una batalla contra la mala educación de un individuo que se apropió de un carrito aún cuando había cola esperando para obtener uno (mención aparte del cabezado que casi se lleva Ti del poligonero individuo al recriminarle firme pero educadamente su acción y mención de honor para el tiarrón de casi dos metros que le salvó de recibir el cabezazo y más al interponerse) y varios empujones, atropellos y choques de carritos de lo lleno que estaba el lugar.

Al fin, conseguimos salir de aquel abismo sin fondo cargados con el mueble del salón, un espejo para el baño, unos vasos, una estantería, una colcha para el sofá y un pelapatatas. ¡Victoria! clamamos.

Ya que estábamos allí y como de perdidos al río, nos dirigimos a la conocida tienda de al lado (electrónica y pequeño electrodoméstico) para mirar precios de teléfonos inalámbricos pues teníamos idea de poner uno en casa. Elegimos uno que parecía majo y como Ti había jubilado su afeitadora (un buen día se negó a funcionar y no hubo manera de resucitarla) fuimos a comparar precios.

Las de chica eran taaaaaan bonitas. Tan rosas, y malvas y verde-azuladitas…que le pregunté al dependiente-individuo vendedor de camiseta roja por una que “no dejara ni un pelo en la línea del bikini” (yo quería una que afeitara las piernas y ADEMÁS no dejara ni un pelo en la línea del bikini) y me enseñó una rosita, monísima, de una marca rarísima pero que él juró y perjuró que era buenísima porque sólo se dedicaban a hacer este tipo de producto femenino.

La miré, me miró, Ti dijo que me la regalaba y nos la llevamos.

La puse a recargar toda la noche (cual móvil), tan feliz de pensar que al día siguiente iba a matar pelos de las piernas a cascaporrillo y sin piedad. Pasaron las horas y llegó el momento de usarla…pasé y pasé y pasé y volví a pasar el aparatejo por la pierna una y otra y otra y otra vez…y los pelos seguían ahí (os juro que les oí cachondearse de mí). Cambié los accesorios (a lo mejor es que yo era tonta y no sabía utilizarla) y lo intenté de nuevo…Nada de nada de nada…

Tenía que haberme dado cuenta al leer el nombre (voy a poner uno ficticio pero parecido para no hacerles publicidad encima): LíneaBikini Epil… Exacto, SÓLO servía para la línea del Bikini y MÁS ABAJO pero para nada más!!

Así que, voy a ser la que tenga la línea del bikini mejor depilada de la playa pero el tema de las piernas va a ser que no…

Tendré que pedir otra a los Reyes Majos o algo…

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lunes, agosto 10, 2009

Thermomix Calling!

El día que acabó el curso de bailes de salón al que llevaba asistiendo desde octubre del año pasado, mi tiempo semanal post jornada laboral quedó liberado. Al principio me froté las manos ¡todas las tardes libres para tumbarme a la bartola y ver series delante del ventilador!

Yupi.

Pero tras la primera semana, el sofá empezó a mirarme mal y a hacerme sentir culpable por estar “malgastando” ese [valioso] tiempo. Ni el chocolate con leche conseguía paliar la culpabilidad de marras, ni el curso de protocolo empresarial online al que me había apuntado del “plan de mejora del empleo” ofertado por un conocido sindicato, ni el hacer postres en la thermomix como si no hubiera mañana.

Un buen día, mi presentadora de thermomix (osea, la comercial que nos había vendido en su momento la máquina en cuestión) me llamó para hablarme de unas clases de cocina que daban en su delegación a las que estaba invitada si quería y se me encendió la bombillita (sí sí, esa que aparece en todos los tebeos de pro, con sus rayitas alrededor que significan que está encendida).

– M… - le dije - ¿y qué hay que hacer para ser demostradora de thermomix como tú?...

– Espera que llamo a mi adjunta, que va a llamar a la adjunta de la delegación más próxima a tu casa, que te va a llamar para que vayas a verla y hacer una entrevista y así la conoces y te explica todo y te dice cuando puedes hacer el cursillo - dijo ella con voz de ilusión.



A los diez minutos, tenía la confirmación de la adjunta de M., que me llamó, y me dijo que al día siguiente la adjunta de la delegación más cercana a mi casa me llamaría a su vez para citarme, entrevistarme, explicarme todo y poner fecha para el cursillo.

Al día siguiente la adjunta de la delegación más cercana a mi casa, me llamó, me citó para dos horas después, me entrevistó, me explicó todo y puso fecha para mis cuatro días de cursillo. Cursillo que acabé hace poco más de una semana y tras el cual me dieron unas monísimas tarjetas de empresa, una thermomix (que tengo que ganarme a base de hacer demostraciones y ventas durante los tres primeros meses) y una utilísima agenda donde marcar religiosamente las fechas de las demostraciones que consiga confirmar con mis futuras clientas (o clientes, que se lo digan si no a Ti y su maravilloso puré de patatas natural hecho en la thermomix. Es unisex total)

Así que, vuelvo a tener mis tardes ocupadas, mi sofá ya no me mira mal y ya sabéis que si queréis recibirme en vuestro hogar para haceros una demostración sin compromiso de thermomix (o sabéis de alguien que esté interesado/a) sólo tenéis que contactar conmigo (wandaorlock@hotmail.com) e iré rauda y veloz a hacer en vuestra presencia unas recetas de muerte.

A ver, cooperación, lectores y lectoras que tengo que conseguir puntos para el próximo viaje de incentivo en un 5 estrellas chachipirulitotal…

¡Gracias adelantadas!


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martes, agosto 04, 2009

Resistiré!

Ya me vale. Sin actualizar desde el 22 de Mayo. No será porque Ti no me haya animado a hacerlo más de una vez. Toda insistencia tiene su recompensa (a veces por no oír más al pesado de turno, a veces porque te das cuenta de que tienen razón, que es el caso de Ti).


Estos meses han sido algo tensos laboralmente hablando. EmpresadeSheena ha realizado “cambios” importantes en su estructura (básicamente de reducción de plantilla) que no han gustado nada a los que nos hemos quedado pensando que podríamos ser los próximos en ir a hacer cola a las puertas del INEM junto con nuestros excompañeros. Por desgracia, lo que estamos viviendo es un ERE camuflado (hay que solicitarlo oficialmente a la administración, que es la que decide si procede o no) sin los derechos que conllevaría hacerlo legalmente.


Últimamente estoy escuchando por boca de amigos y conocidos historias parecidas en las que el empresario, quizás por falta de medios económicos que antes sí que tenía, aprovecha descaradamente la situación actual para tomar decisiones de dudosa moralidad y, en ocasiones, de dudosa legalidad poniendo como excusa la Crisis (como despedir a un empleado de manera improcedente con intención de no pagarle sus 45 días por año trabajado, que tiene bemoles).


Todo esto provoca un cierto desaliento, una cierta desconfianza en lo que puede pasar, pasarnos. Desconfianza en un futuro que antes se veía claro y ahora está nublado. Y lo malo de esto es que la mayoría nos paralizamos por una incertidumbre que no nos deja seguir con nuestras vidas. Yo digo: ¡NO! No podemos permitirlo, porque la esperanza en el futuro debe ser lo último que caiga en manos de las Circunstancias. Debemos luchar contra el desaliento, contra la desconfianza, contra la incertidumbre, y ser capaces de levantarnos cada día de la cama con una sonrisa que, aunque cueste, nos ayude a sobrellevar el día que tenemos por delante.


A mí me ha costado, como os digo, algunos meses. Espero de corazón que con este post a vosotros os cueste mucho menos.

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viernes, mayo 22, 2009

La Verdad sobre el Ramo de R.

Hace unos fines de semana. varios blogueros de pro (Towsend, Be, Sark, Emea, Scarlet Witch, Isabelo y Xisca) fuimos a una boda super mona. Super mona, porque la novia estaba guapísima con su vestido corte imperio de encaje y raso rosa. Porque invitados había los justos y necesarios. Porque los novios exhalaban amor por cada uno de sus poros y en cada una de las miradas que se dirigían. Y porque la iglesia era redonda y chiquitita en mitad de una urbanización super verde llena de chaletes.

Todo iba bien. La ceremonia había terminado y la noche había caído sobre la cúpula de la iglesia. El jardincito adyacente era iluminado por pequeñas luces anaranjadas dándole al lugar y al momento un maravilloso ambiente de intimidad. Los novios habían recibido su dosis de arroz y pétalos de florecillas del campo a partes iguales, habían recibido los abrazos y enhorabuenas de rigor con elegancia y habían posado incansables para las fotos. Cuando los invitados, y los novios por ende, estábamos a punto de movernos hacia el restaurante donde celebraríamos el mutuo amor de los contrayentes con un buen cordero asado (las tripillas ya daban la vara y empezábamos a tener cara de hambre) when de repente oimos a R. – la flamante esposa- decir:

-“a ver, las solteras que se pongan aquí, que voy a tirar el ramo…”

Nosotras, que ya habíamos empezado a volvernos de espaldas a la iglesia para irnos, giramos nuestros rostros hacia ella. R. estaba ya colocada de espaldas a nosotras y con el ramo levantado por encima de su cabeza, preparada para darle impulso y tirarlo. Lo hizo medio milisegundo después. El ramo voló primero hacia arriba y luego, cual pelota de Campeones y Oliver y Benji, realizó en el aire una elipse directa hacia… el duro suelo, ya que todavía estábamos agrupándonos y a ninguna nos había dado tiempo a ponernos tras R. Como no podíamos consentir que aquel preciosísimo ramo cayera al suelo, Xisca y yo nos adelantamos con los brazos extendidos (Xisca aseguraría después que no lo había podido evitar) y tras rebotar en sus manos…terminó aterrizando en las mías.

En ese momento un horrorizado grito de Tow rompió la quietud de la noche:

-“¡Devuelve eso!”

Y me encontré de repente dando saltitos y palmitas (algo muy difícil porque tenía el ramo agarrado con las dos manos) diciendo a voz en grito y para que se enteraran todos los invitados (a los que no conocía en su mayoría):

-“¡Cariño!... ¡Ya no te escapas!”

Y entonces fue cuando le pregunté a Sark eso de si me lo iban a estar recordando toda la noche

Y colorín colorado, esta es la verdadera historia del ramo de R. que por cierto, amablemente Tow ha colgado bocabajo y por un hilo de su armario para que se seque y quede bonito.

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martes, abril 21, 2009

Gominolas

Ante el aluvión de peticiones (concretamente DOS) no he podido por menos que poner la receta.
Que la disfrutéis!

Golosinas a la Thermomix
TM-31
Ingredientes
1 sobre de gelatina de sabor
2 sobres de gelatina neutra
200 gr. de agua
300 gr. de azúcar.

Preparación
Ponga en el vaso todos los ingredientes menos la gelatina de sabor. Programe 5 minutos, velocidad 2 a 100º.
A continuación añada la gelatina de sabor y bata 10 segundos a velocidad 4. Programe 5 minutos más, 100º a velocidad 2.
Coloque en un molde previamente engrasado con aceite de girasol y deje reposar 12 horas a temperatura ambiente (se recomienda meter en la nevera en cuanto la mezcla haya templado).
Pasadas las 12 horas puede cortar a cuadritos o con un corta pasta de figuritas y rebozar con azúcar.

¿Son monas o qué? Cortesía de la bloguera Elena Llabrés.


Si no tienes Thermomix aquí tienes la receta para poder hacerla sin ella.

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